Rusia, desde el siglo XVIII, se ha convertido en un actor cada vez más influyente. Tanto si se considera a la URSS como una extensión del poder ruso durante el siglo XX o si se considera a la Rusia actual como una continuación, interrumpida, de la Rusia Imperial establecida por Pedro el Grande, no se puede ignorar la influencia que este actor presenta para el sistema internacional. Las características geográficas, parte en Europa, parte en Asia, hace que sea un actor a tener en cuenta tanto para la Unión Europea como China; ambos influyentes unidades del sistema si se consideran las teorías que vislumbran un retorno a la multipolaridad. Tendiendo así a ser “balanceado” el poder estadounidense, que por condiciones materiales contemporáneas escapa esa tarea a un único actor.
Esta extensión y ubicación territorial le valió a Rusia una posición elevada en la Geopolítica, tanto autores como H. Mackinder, K. Haushofer y N. Spykman le ortogaron una relevancia dado que el control del continente Euroasiático le proveería una posición privilegiada por sobre otros competidores internacionales en la expansión de hegemonía. Más allá de las diferencias que acompañan a la teoría de la realidad, la influencia de, la ahora llamada, Federación Rusa, es indiscutible. Los conflictos en el Cáucaso y Europa Oriental, no pueden ser comprendidos sin la influencia rusa; que a pesar de “colapsar” luego de 1991, por la renovada importancia, y por ello precios, de los recursos naturales, posee nuevamente un elemento de negociación para las relaciones internacionales.
Asimismo Asia Central es una extensión geográfica en la que los intereses de la Federación son claves a la hora de comprender las políticas regionales de los denominados “Tanes”, Uzbekistán, Kazajstán, etc.
Desde el CAEI se propondrá el estudio de las relaciones regionales enmarcadas principalmente en la Comunidad de Estados Independientes (CEI), el intento más claro de Rusia para poder organizar el poder luego de la desintegración de la URSS. También, dada la expansión de la Unión Europea y la OTAN, así como los intentos de EEUU de penetrar en “zonas de influencia” tradicionales rusas, mediante la organización GUAM, (que involucra a las fronteras próximas de Rusia, Ucrania y Georgia) se propiciará el estudio de la pugna de intereses al interior aquellos Estados que se encuentran en esta disputa de “influencias”. Ya que en gran medida las modificaciones de orientación política se dieron, tanto en la Revolución Naranja como Rosa, por influencia de grupos al interior que sentaron las bases para luego, generar un cambio de dirección pro – occidental en la política exterior. |